Respuesta rápida: el asturcón es el poni autóctono de Asturias, un caballo pequeño (125-135 cm de alzada típica, unos 250-275 kg) de capa negra que vive en régimen de semilibertad en la Sierra del Sueve. Es una de las 15 razas de caballos españoles catalogadas como amenazadas (RD 527/2023). Su punto más bajo fue 1987, con solo 23 yeguas registradas; el censo de 2024 supera los 3.000 ejemplares en 334 ganaderías. (Fuentes: libro genealógico ACPRA; censo 2024; RD 527/2023)
Hay rescates equinos y hay resurrecciones. El del asturcón pertenece a la segunda categoría: una raza milenaria, celebrada por poetas romanos, que en pleno siglo XX se quedó sin trabajo, sin criadores y casi sin futuro. Y que hoy vuelve a pastar en las mismas montañas donde siempre vivió.
Esta es su historia, de Roma a los 3.000 ejemplares del censo de 2024. Es una de las razas de caballos españoles en peligro de extinción, y posiblemente la que mejor cuenta lo que significa salvar una.
Asturcón: el poni que enamoró a Roma
El asturcón es la raza equina del pueblo astur, el poni rústico que pastaba en las montañas del norte mucho antes de que existiera Asturias como tal. En los castros astures se han hallado restos que apuntan a su uso como caballo de monta y tracción, e incluso con un papel ritual.
Cuando Roma llegó al noroeste hispano, el pequeño poni astur causó sensación. Los romanos lo emplearon en las minas del noroeste y, sobre todo, se enamoraron de su forma de moverse: un paso lateral y cómodo, la ambladura, que convertía cada viaje en un paseo. El poeta Marcial le dedicó versos y Plinio el Viejo lo describió en su Naturalis Historia. El nombre hizo fortuna: asturco acabó significando, en latín, cualquier caballo pequeño de paso amblado, viniera o no de Asturias. (Fuentes: Marcial; Plinio el Viejo, Naturalis Historia)
Su fama de amblador elegante llega hasta la leyenda de Incitatus, el caballo favorito de Calígula, al que la tradición ha vinculado con la sangre de los ponis de Hispania. Establos de mármol, pesebres de marfil y un emperador que quiso hacer senador a su caballo: esa historia delirante la contamos en el podcast.
1987: el año en que el asturcón casi desaparece
Durante siglos, el asturcón no necesitó a nadie. Vivía en semilibertad en la montaña asturiana, y los ganaderos lo usaban para los trabajos del campo. La mecanización lo arruinó como arruinó a todas las razas de trabajo de España, y el cruce con sementales de razas comerciales terminó de diluir lo que quedaba.
El diagnóstico llegó con un número demoledor: en 1987, el libro genealógico de la raza registraba solo 23 yeguas reproductoras. Veintitrés. Con esa cifra, una raza no declina: se extingue a cámara lenta, generación a generación. (Fuente: libro genealógico de la raza)
La respuesta llegó el mismo año: un grupo de ganaderos fundó ACPRA, la Asociación de Criadores de Ponis de Raza Asturcón, que asumió la gestión del libro genealógico y el programa de recuperación. Por qué casi desaparecieron los caballos de trabajo españoles, y el contexto completo de esa crisis, lo contamos en la guía de razas de caballos españoles en peligro de extinción.
Características del asturcón
El estándar de la raza, regulado desde 2012, dibuja un poni compacto y fuerte:
| Característica | Dato |
|---|---|
| Alzada (estándar) | 130-147 cm; la típica ronda los 125-135 cm |
| Peso | Unos 250 kg las yeguas, 275 kg los machos |
| Capa | Negra tradicionalmente; el estándar de 2012 admite también castaña y alazana |
| Carácter | Rústico, inteligente, de carácter fuerte por su vida semisalvaje |
| Estatus oficial | Raza autóctona amenazada (RD 527/2023) |
Fuentes: estándar de la raza (regulación del Principado de Asturias, 2012); catálogo oficial de razas (RD 527/2023).
Su rasgo más famoso sigue siendo el paso: la ambladura que describió Plinio es hoy un aire cómodo y apreciado, y una de las señas de identidad genética de la raza. El contraste con el gigante del espectáculo equino, el caballo de tiro, no puede ser mayor: el asturcón es la demostración de que en la historia del caballo el tamaño nunca fue lo importante.
El libro de esta historia
El caballo español que conquistó el mundo
De Altamira al Mustang, de Felipe II al rescate de Patton: la historia completa del caballo español que cambió el mundo.
Ver el libroVida en semilibertad en la Sierra del Sueve
Si quieres ver asturcones, hay un lugar: la Sierra del Sueve, en el oriente asturiano, entre los concejos de Parres, Piloña, Caravia y Colunga. Allí, la raza se cría en semilibertad como se ha hecho siempre, pastando en la montaña todo el año.
Tras la Guerra Civil, la población se dividió en dos grupos genéticos que aún se distinguen: el del Sueve y la vecina sierra de La Vita, y el del occidente asturiano, en torno a El Palo, La Bobia y Tineo. Esa duplicidad fue, sin saberlo nadie entonces, un seguro de vida genético.
Cada agosto, la montaña se convierte en fiesta: la doma del asturcón de Espineres (Piloña), donde los ganaderos reúnen a los ponis semisalvajes, los marcan y los doman ante el público. Es una de las tradiciones ecuestres más antiguas de España y el gran escaparate de la raza.
El asturcón hoy: de 23 yeguas a más de 3.000 ejemplares
La recuperación se mide en censos, y los del asturcón son espectaculares. En 2003, la raza alcanzaba las 1.181 cabezas repartidas en 94 ganaderías. Al cierre de 2024, el censo registraba 3.035 cabezas en 334 ganaderías, con 1.784 yeguas reproductoras y 409 sementales. (Fuente: censo del libro genealógico, 2024)
Eso sí, el expediente no está cerrado: las bases de datos internacionales de la FAO y DAD-IS siguen clasificando al asturcón como raza en riesgo, y su supervivencia sigue dependiendo de los criadores y de los programas de conservación. La lección de 1987 no se olvida: una raza puede pasar de millonaria en ejemplares a 23 yeguas en una sola vida humana.
El asturcón comparte lista y destino con otras razas españolas amenazadas, como el hispano-árabe, y representa el contraste perfecto con la única autóctona que se salva, el Pura Raza Española. Si quieres entender el mapa completo, nuestra guía de las razas de caballos españoles en peligro de extinción lo ordena raza a raza.
Conclusión: la raza que volvió
El asturcón es la prueba viviente de que una raza no se salva por decreto, sino por gente dispuesta a criarla cuando ya nadie la necesita. De las 23 yeguas de 1987 a los 3.000 ejemplares de 2024 hay cuatro décadas de trabajo silencioso de ganaderos asturianos.
Y hay algo más: cada asturcón que sube por el Sueve es un pedazo de historia viva, el poni que usaron los astures, explotaron las minas de Roma y describió Plinio. Pocas razas pueden decir tanto con tan pocos centímetros.