Respuesta rápida: la pottoka (Equus ferus caballus) es el poni autóctono del País Vasco y el noroeste de Navarra: mide entre 1,15 y 1,47 m, su capa dominante es la negra y vive en semilibertad en las montañas del Pirineo, como La Rhune o la sierra de Aralar. Es una de las 15 razas de caballos españoles catalogadas como amenazadas (RD 527/2023), y fue en 1995 la primera raza vasca incluida en un programa de conservación. El censo de 1997 registraba 986 ejemplares en la comunidad autónoma vasca. (Fuentes: censo CAV 1997; RD 527/2023)
Pocas razas equinas han tenido oficios tan pintorescos como la pottoka. Este poni diminuto y durísimo, forjado en las montañas vascas, trabajó para contrabandistas, para mineros, para circos y para el ejército carlista. Y cuando sus oficios desaparecieron, la raza estuvo a punto de desaparecer con ellos.
Es una de las razas de caballos españoles en peligro de extinción, y su historia es la de un pequeño superviviente con currículum imposible.
Pottoka: el poni que pintó las cuevas
En euskera, pottoka significa caballito, y el nombre da nombre a la raza entera. Su origen es de los más antiguos que se le atribuyen a un poni europeo: se ha querido vincular con los caballos de las pinturas rupestres magdalenienses, como las de la cueva de Ekain (Zestoa, Gipuzkoa), datadas en torno a los 14.000 años atrás. Es una hipótesis sugerente y muy repetida, aunque conviene ser honestos: no está científicamente verificada. (Fuente: literatura sobre la raza; teoría sin verificación científica)
Lo que sí está documentado es su pervivencia: un poni de montaña, resistente y de escasas exigencias, repartido por ambas vertientes del Pirineo occidental, del norte de Euskadi y Navarra al Labourd francés.
El poni de los contrabandistas
Si la pottoka pudiera presumir, tendría anécdotas para décadas. Durante siglos fue la montura ideal para cruzar la frontera por caminos que ningún otro animal aguantaba: los contrabandistas del Pirineo occidental se fiaban de sus patas seguras y de su fortaleza en la niebla y la nieve.
Y no paró ahí. Desde el siglo XVI las compañías de circo la buscaban, y en el siglo XX los criadores llegaron a seleccionar ejemplares de capa pía (manchas blancas) precisamente para venderlos al circo, un mercado que dejó huella en la genética de la raza. En Francia y Gran Bretaña trabajó como poni de mina, bajando a galerías donde no cabía un caballo. Y en la España del siglo XIX tiró para el ejército carlista en la Tercera Guerra Carlista. (Fuente: historia documentada de la raza)
Un poni pequeño con la biografía más grande del Pirineo.
Características de la pottoka
El estándar dibuja un poni de montaña compacto, con dos perfiles claros en el lado francés:
| Característica | Dato |
|---|---|
| Alzada | 1,15-1,47 m según registros; tipo montaña 1,15-1,32 m, tipo pradera 1,20-1,47 m |
| Capa | Negra dominante (73% en Bizkaia), castaña, alazana y pía; el gris no se admite |
| Carácter | Rústico, dócil e inteligente; adaptado a la intemperie extrema |
| Nombre científico | Equus ferus caballus |
| Estatus oficial | Raza autóctona amenazada (RD 527/2023) |
Fuentes: estándar de la raza (libros genealógicos francés de 1970 y criterios del sur); catálogo oficial de razas (RD 527/2023).
Como todos los ponis de montaña del norte peninsular, comparte familia funcional con el asturcón: talla pequeña, rusticidad extrema y una historia de supervivencia a contracorriente.
La casi-extinción de la pottoka
Los números de la caída son escalofriantes. El censo de 1970 contaba unos 3.500 ejemplares puros al norte del Pirineo y aproximadamente 2.000 al sur. Décadas de cruces indiscriminados con razas de tiro, ibéricas, árabes y galesas para "mejorar" la talla redujeron esa cifra a lo impensable: al norte del Pirineo, quizá no quedaban más de 150 yeguas puras. (Fuente: censo de la raza, 1970; estimación de pureza posterior)
La reacción llegó por dos vías. En Francia se abrieron los dos libros genealógicos de la raza en 1970, separando puros (Libro A) y cruzados (Libro B). En Euskadi, la pottoka fue en junio de 1995 la primera raza vasca incluida en un programa oficial de conservación, y el censo de 1997 registraba ya 986 ejemplares en la comunidad autónoma: 40 en Araba, 849 en Bizkaia y 97 en Gipuzkoa. (Fuentes: libros genealógicos 1970; censo CAV 1997)
Hoy la sostienen sus federaciones de criadores y las reservas donde se cría en semilibertad. El contexto completo de por qué casi desaparecen los caballos de trabajo españoles lo contamos en la guía de razas de caballos españoles en peligro de extinción.
El libro de esta historia
El caballo español que conquistó el mundo
De Altamira al Mustang, de Felipe II al rescate de Patton: la historia completa del caballo español que cambió el mundo.
Ver el libroVida semisalvaje en el Pirineo
La pottoka no se entiende sin la montaña. Sigue criándose en semilibertad en las cumbres que siempre fueron su casa: La Rhune, Baïgorry, Ursuya y Artzamendi en la vertiente francesa, la sierra de Aralar y las Encartaciones de Bizkaia en la española. De hecho, el estándar francés del tipo montaña exige que el caballo viva al menos nueve meses al año en semilibertad para conservar su condición. (Fuente: estándar francés del tipo montaña)
Si viajas al País Vasco francés, la imagen más fácil de conseguir es precisamente esta: manadas de pottokas pastando junto al pequeño tren de La Rhune, con el Cantábrico de fondo.
Conclusión: el pequeño superviviente
La pottoka concentra en menos de un metro y medio todo lo que hace grande la historia del caballo: arte rupestre quizá, fronteras y contrabando seguro, minas, circos y guerras. Y después el silencio de casi desaparecer, y la vuelta desde las reservas y los libros genealógicos.
Hoy sigue en la lista de razas amenazadas, pero pastando en las mismas montañas de siempre. Como el asturcón en el Sueve o el hispano-árabe en Andalucía, es uno de los eslabones que mantienen viva la historia ecuestre de la península. El mapa completo, en nuestra guía de razas de caballos españoles en peligro de extinción.